Ciudadanos frente a la casa de Leopoldo López se reunieron desde temprano. Llovía y escampaba, pasaban las horas y de repente Leopoldo apareció con mucha fuerza y energía. La sensación del momento era una emoción contagiosa, había llanto, alegría, aplausos, gritos, saludos, esperanza.
Celebro que un hombre inocente, hoy pudo abrazar a sus hijos y familia.
Y ahora, más que nunca seguir todos juntos luchando en la calle por la libertad de todos los presos políticos, de toda Venezuela.
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