miércoles, 23 de abril de 2008

Una imagen arruinó mi día...


Yo que soy optimista y que me levanto con la esperanza de continuar con muchas fuerzas para soportar las cargas personales, las que llevamos muchos por la situación tan grave que vive el país, hoy me siento inútil, impotente ante la injusticia, la maldad de seres humanos contra otros y la miseria humana, que desgracia.

Somos incapaces de detenernos a ver lo que ocurre, no solo en el mundo agitado, sino aquí cerca, en nuestro camino de todos los días.
Esta joven la podemos encontrar en los alrededores de Plaza Venezuela, me impresiona, porque a penas saliendo sol, se observa caminando descalza, caminado entre la gente, buscando algo que comer, con muy poca ropa que la tape, pareciera que estuviera recién violada, maltratada, abusada.

Me dirán ustedes, aja, eso lo vemos siempre, la indigencia ha crecido, por todos lados vemos humanos tirados en las calles, la miseria nos arropa, pero resulta que eso no es suficiente, no lo es, para conmovernos, no es suficiente tantas carencias, hoy esta muchacha estaba tirada en el piso, a la vista de todos, las miradas eran de mucha lástima, porque ese ser humano estaba con su espalda marcada; latigazos?, tortura?, de qué se trata?

Qué es esto Dios, por qué?, no entiendo por qué?, quién hace esto?...nada es suficiente, ni el hambre, ni la pobreza, ni la falta de techo, medicinas, empleo…nada tiene y lo peor de todo, desconoce en su vida lo que significa el amor.

2 comentarios:

Fernando dijo...

y que sera de la vida de la misión negra hipolita ???

maelarrias dijo...

O. de antemano se te felicito y se te agradece por el trabajo periodístico que haces.
En cuanto al post, en ocasiones hay que tener cuidado a la valoración de la condición de las personas indigentes en el sentido de que muchas veces estas personas escogen estas vidas porque les parece más cómodo vivir y sustentarse de lo que otros le dan, y si les ofrecen ayuda, más que agradecidos, son aprovechados.
Algunos verdaderamente necesitan algún tipo de ayuda por su adicción a las drogas, las cuales compran con el dinero que uno les da.
En cuanto al maltrato recibido, evidentemente es condenable, sin embargo, que puede esperarse si esta persona se niega a dejar las calles y permanece la mayor parte del tiempo junto a drogadictos, alcohólicos y ladrones de de calle.
De nuestra parte, como mínimo debemos pedirle a Dios por ellos, porque se regeneren como hombres y mujeres productivos para si mismo y para la sociedad, y que estos abandonen las drogas y busquen la ayuda necesaria en los organismos competentes.